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Cetrería:
Un halcón bien entrenado era un pájaro
de gran valor y uno de los presentes más apreciados por las damas,
los nobles o por los reyes mismos.
El siglo XIV fue el gran siglo para la cetrería.
Los emperadores y los reyes eran tan afilados como el resto de los nobles
a esta clase de deporte.
Las pruebas para comprobar la pericia de los halcones eran el tema preferido
de conversación entre los cortesanos.
La cetrería era una pasión en todas las cortes europeas,
pero eso no era nada en comparación con el aprecio que tenia en
los paises orientales.
La cetreria se convirtió en un lujo porque exigía gran cantidad
de entrenamiento, selección especial de comidas y mucho tiempo
de práctica.
No todos los pájaros eran halcones, sino que recibieron ese nombre
de forma genérica.
Su entrenamiento consistía en trabajar con un señuelo, hecho
de paños rosjos, y del que el halcón recibía una
cierta recompensa cuando lo apresaba.
La propiedad de un halcón era considerada sagrada, y, por una ley,
el furtivo que cazara un halcón, era condenado a un curioso castigo:
debia permitir que e l halcón comiera seis onzas de la carne de
su pecho, si no podía pagar la pesada multa al rey o al noble.
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| NOMBRE:
ALMEDIJAR |
www.naturayeducacion.com |
| MUNICIPIO:
ALMEDIJAR | PROVINCIA: CASTELLÓN
( C. VALENCIANA) |
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1º.-
Época del bronce valenciano. |
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on respecto a los orígenes de la población,
parece ser que el hábitat que hoy conocemos como
valle de Almedíjar ha estado poblado desde tiempos
muy remotos. Existen vestigios de varios poblados del
Neolítico.
Grutas y abrigos que fueron habitados por el hombre.
Se han realizado investigaciones sobre estos poblamientos
humanos recogiendo materiales que corresponden a dos etapas
culturales perfectamente diferenciadas: edad del bronce
y época ibérica.
Los materiales recogidos durante la realización
de estos trabajos de investigación son los siguientes:
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Cinco pequeños cuencas semiesféricos
de paredes marrones o beiges, alisadas, algunos
de ellos presentan pequeños mamelones en
el labio, que en todos los casos es redondeado.
La base es convexa en todos los recipientes. |
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Fragmentos correspondientes a tres cuencas semiesféricos
de
las mismas características que los anteriores. |
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Pequeño cuenco de paredes reentrantes y
labio redondeado. |
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Cuatro fragmentos pertenecientes a un vaso carenado
de labio
redondeado, borde exvasado y base ligéramente
aplanada. |
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Fragmento perteneciente a un vaso ovoide de borde
exvasado y labio aplanado. Presenta un mamelón
de prensión alargado en la unión del
borde con el cuerpo. Con superficies espatuladas
de color beige y pasta del mismo color con desgrasante
calizo. |
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Fragmento de un gran cuenco de paredes rectosalientes,
con labio ligeramente aplanado. Presenta un asa
de cinta en el cuerpo. Superficies rojizas espatuladas
y pasta del mismo color con desgrasante calizo de
pequeño tamaño. |
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Gran vaso globular de borde ligeramente exvasado
y labio aplanado. Presenta cuatro mamelones dispuestos
simétricamente en el labio. |
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Pesas de telar. Repartidos por la superficie del
yacimiento, algunos de ellos reutilizados para la
confección de abancalamientos, se contabilizaron
seis molinos barquiformes y cuatro percutores realizados
en cuarcita. |
Como conclusión
de los trabajos realizados, en el poblado del neolítico,
podemos argumentar que el conjunto de materiales, tanto
los obtenidos en las prospecciones superficiales como
los recogidos durante la realización del sonido,
presentan unas características homogéneas
que permiten considerados como pertenecientes a una misma
fase del Bronce Valenciano, aspecto que
es confirmado al observar la estratigrafía del
sondeo.
Los fragmentos superficiales se encontrarían en
esta posición, mezclados con la cerámica
de época ibérica, por las labores agrícolas
realizadas en la cima del cerro que, sin embargo, no han
alcanzado gran profundidad manteniéndose así
intactos los niveles inferiores. |
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2º.-
Étapa romana. |
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especto a la época romana, hemos localizado vestigios
de este periodo, en la misma estructura original del poblado.
Quedan algunas paredes todavía de factura romana,
en casas aún hoy habitadas, dentro del casco urbano
de la población.
También hemos localizado restos de una calzada
romana, en el trayecto que establecía la comunicación
del pueblo con el castillo;
hemos hallado monedas de la época y consideramos
que los dos acueductos que todavía se conservan
con la misma finalidad para la que fueron diseñados,
pudieran ser también de fabricación romana.
Aunque quizá el monumento más representativo
de la época romana sea el castillo.
Pudo tratarse de un castro fortificado ya que existió
en Almedíjar una guarnición estable del
mismo, que con el tiempo atrajo hacia su campamento, originando
así el actual asentamiento del pueblo, a los diferentes
núcleos de población que existían
en el entorno.
El nuevo núcleo debió ofrecer un mayor grado
de seguridad y calidad de vida, por lo que los asentamientos
ibéricos debieron ser progresivamente abandonados
El objetivo de los pobladores romanos
debió ser el control de los pasos de la Sierra
de Espadán, de ahí la importancia del castillo
de Almedijar. |
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3º.-
Étapa visigótica y medieval: |
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a estructura y el trazado de la población de Almedíjar
durante la época medieval, era muy similar a la
actual.
Ha sufrido pocas variaciones, sólo las edificaciones
surgidas recientemente como prolongación del pueblo
hacia el Barrio y hacia el paseo del Cañar.
Como toda población medieval estaba fortificada.
Las murallas protegían la villa por los cuatro
flancos.
El lado norte de la muralla era el menos consistente,
puesto que correspondía a la zona de montaña
sobre la que se encuentra situada la población.
La muralla del flanco sur era la más fuerte y consistente.
Es la zona que separa la población de la huerta.
La muralla, que se conserva casi en su totalidad, se extiende
desde el inicio actual del pueblo, hasta el barrio, a
lo largo de las calles Arenica, Replaceta, Acequia y Barri¿.
En esta zona la muralla ha sido utilizada como tapia exterior
de los corrales de las casas que se sitúan en las
calles mencionadas.
El tramo mejor visible, por no haber sido utilizado como
tapia es el de la calle acequia.
La muralla Oeste se trazó siguiendo el curso del
barranco de la Foquía, desde el principio del pueblo
hasta el cementerio del Moreral.
Este tramo de muralla fue utilizada para la construcción
de pajares y se conserva en su totalidad con sus tramos
de mayor saliente para facilitar la defensa, e incluso
existe un arco para poder realizar abastecimiento de agua
del mismo barranco. El acceso peatonal
a Almedíjar se hacía a través
del arco peato nal de la acequia que se conserva actualmente
en perfecto estado. En
la Almedíjar medieval convivieron las tres culturas
que ocu paban zonas diferenciadas:
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Zona
cristiana: |
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Estaba establecida en torno al montículo
sobre el que se encuentra la iglesia. Las casas
de la zona cristiana, rodeaban por lo tanto la iglesia,
formando una manzana en torno a ella, llegando a
posibilitar una comunicación interior mediante
"el huerto del cura". Las calles que constituían
esta zona cristiana eran: Santísima Trinidad
y el primer tramo del Moreral, ambas hasta llegar
a la Plaza de la Iglesia, y las inmediaciones a
ellas a ambos lados, en dirección hacia las
zonas de muralla, en la calle Santísima Trinidad
hacia la huerta y en el Moreral hacia las Eras.
De esta forma las casas de la zona cristiana se
agrupaban en torno a la Iglesia como protegiéndola,
el único acceso al Templo era a través
de la Plaza de la Iglesia, quedando establecido
un núcleo de iglesia-fortaleza, defendida
por las casas de su entorno, cuyos habitantes ante
un momento de peligro, podían hacerse fuertes
en el interior de la manzana. |
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Zona árabe: |
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Comprendía esta zona, durante la Edad Media,
el núcleo central de la población,
el paralelógramo de origen romano que abarcaba
desde la zona norte de la Plaza de la Iglesia, en
la que existía el acceso principal, a través
del arco que hoy se conserva, en la entrada de la
fortaleza o como aún se denomina hoy "el
Castillo"; siguiendo el edificio de la actual
cooperativa, a lo largo de toda la plaza del Rosario,
en la que se encontraba el acceso secundario, en
el callejón del horno. La parte norte del
paralelogramo la constituía la calle del
Rosario, hasta llegar al Moreral, y toda esta en
el lado de los números impares, formaba el
flanco oeste, hasta llegar de nuevo a la Plaza de
la Iglesia.
El núcleo de población formado por
la zona árabe podía quedar incomunicado
con el exterior, en caso de peligro, únicamente
cerrando sus dos puertas de acceso, y todos los
habitantes de las casas de la zona podían
contactar en el interior de la manzana a través
de puertas en los corrales posteriores de las viviendas.
La manzana de casas así formada funcionaba
como una aljama. Tenía su organización
jurídica, social y religiosa.
En ella se encontraba también la mezquita,
el palacio de AbuZeid, el calabozo y el cementerio
árabe. |
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Zona hebrea: |
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Esta zona es la que actualmente ha sufrido mayor
transformación, ya que se ha abierto una
calle que entonces no existía, que cruza
la zona completamente desde el oeste al este.
Se trata de la "calle Nueva" (su mismo
nombre lo indica).
Comprendía esta zona, la manzana situada
entre la plaza del Rosario y la plaza del Ayuntamiento.
El calfejón más representativo de
esta zona es el que une la calle Nueva con la Plaza
del Ayuntamiento.
Cada una de las tres zonas contaba con una cierta
autonomía de funcionamiento, tanto a nivel
social, como comercial y religioso.
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De los acontecimientos medievales destacaremos:
a)
Las relaciones entre cristianos y moriscos en 1517.
b)
La rebelión de los moriscos en la Sierra de Espadán
en 1526.
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Las relaciones entre cristianos
y moriscos (1517):
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ara describir esas relaciones nos basamos en el análisis
del pergamino fechado el día 13 de febrero de 1517
en la mezquita del valle de Almedijar.
El documento es un tratado entre los moriscos componentes
de
la aljama del valle de Almedixer y el señor feudal
del valle, en presencia de tres testigos que representan
a ambas partes y de un notario que acredita legalmente
lo acordado en la reunión.
Se trata de un subenfeudamiento de la aljama del valle
de Almedixer, la cual debe pagar anualmente en concepto
de derechos u obligaciones feudales, al señor de
la aljama y del valle, la cantidad de 11.575 sólidos
y seis denarios en moneda de Valencia. Ante la necesidad
de contar con el dinero y, posiblemente no poderlo hacer
efectivo los moriscos, el señor feudal Ioanni Senclir
de Centelles subenfeuda la aljama a diferentes personas
e intituciones, de las cuales obtiene el dinero correspondiente
al pago y les cede a cambio sus derechos feudales sobre
la aljama.
Según el contenido del pergamino, el subenfeudamiento
realizado incluye todos los derechos feudales del señor
sobre el valle y sobre la aljama (peyta, questia, cena,
cisa, impositione mutue, dono servicio menecatico, oste
et cavalcata y cualquier otro derecho como contribuciones
reales, dominali et vicinali, murorum et vallorum y cualquier
otra imposición o imponenda). Se trata de una cesión
completa de todos los derechos feudales a cambio del dinero
obtenido de particulares, que a su vez se convierten en
señores de parte de la aljama. Incluye incluso
la posibilidad de que cada uno de los nuevos propietarios
puedan a su vez volver a traspasar sus derechos a otras
personas volviendo a subenfeudar la parte que les corresponde,
si los moriscos no les pagan correctamente y de acuerdo
con lo estipulado en el contrato.
Es posible que para los moriscos, la situación
con el subenfeudamiento de la aljama empeorase, en primer
lugar porque ya no tenían un señor feudal
sino once, con lo cual se multiplicaba por once la presión
que estos últimos debían ejercer sobre la
aljama para obtener el beneficio a su inversión.
Parece que este documento expresa con gran claridad la
situación social existente en el valle de Almedixer
en 1517 entre nobles y vasallos, entre cristianos y moriscos.
Así como las enormes diferencias sociales que existían
entre ambos estamentos. Se puede constatar en la lectura
del documento, la presión social que se ejercía
sobre los moriscoso Dos años después, en
1519 se producirá la rebelión de las germanías
y nueve años después, en 1526 la rebelión
de los moriscon en Espadán.
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La rebelión de los moriscos
en la Sierra de Espadán en 1526.
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e trata de uno de los hechos históricos más
relevantes de nuestro pasado, si tenemos en cuenta la
repercusión del hecho en sí mismo; ya que
supuso la guerra contra los moros de mayor importancia
durante el reinado de Carlos 1; manteniendo la atención
centrada en la Sierra de Espadán no sólo
de toda la Comunidad valenciana, ( El arzobispo de Valencia
y los obispos de Segorbe y Tortosa establecieron medidas
a seguir en sus respectivas diócesis hasta que
la contienda terminase, sino también de todo el
Estado Español ( Carlos I envió un regimiento
de 3.000 soldados alemanes para luchar contra los moriscos);
e
incluso tuvo repercusión internacional ( el Papa
Clemente VII consideró a la guerra de Espadán
como cruzada)
Aunque la relevancia no sólo debe considerarse
por el grado de atención que se centralizó
en la Sierra de Espadán, sino por las características
de tipo social y religioso que la rebelión supuso
en su época y por las repercusiones que tuvo sobre
los moriscos valencianos cuando finalizó. Entre
las causas que
la
originaron podemos destacar:
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A nivel religioso: |
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al producirse durante la Germanía
los bautizos forzosos de los moriscos y cambiar
la situación teórica, se impusieron
unas medidas de tipo represivo que incitaron a los
cristianos a evangelizar a los moriscos, y a estos
a concentrarse, cambiando de residencia y posteriormente
a rebelarse en Bemia, Benaguacil, y finalmente en
la Sierra de Espadán. |
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A nivel social: |
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la paulatina pérdida de posibilidades,
el incremento de los pagos y la misma situación
generada en la germanía ocasionó que
la situación vital de las clases más
bajas de la población morisca fuesen empeorando
progresivamente, este hecho les llevó a preferir
rebelarse que seguir soportando las medidas represivas
cada vez más intransigentes. |
La repercusión del fracaso de la rebelión
sirvió para hacer desistir otras posibles tentativas
al resto de los moriscos valencianos; aparte de incrementar
las cargas
a las poblaciones moriscas agudizando el proceso al
exigirle al morisco
convertido en nuevo cristiano los mismos pagos que abonaba
cuando era musulmán.
Esto le motivó a volver a practicar su religión
mahometana, creándose cada vez
un abismo más profundo entre las dos comunidades
que desenbocará en la expulsión definitiva
decretada por Felipe II y el Duque de Lerma en 1609.
Se ha considerado que la rebelión de los moriscos
en la Sierra de Espadán supuso la rebelión
de las capas sociales más bajas de esa sociedad,
lo que podría considerarse como la "germanía
morisca".
Efectivamente, la rebelión de los moriscos en
1526 supuso la última tentativa de la población
musulmana con pocos medios económicos de subsistir,
manteniendo sus características como pueblo ante
la cada vez más creciente presión social
y el difícil dilema de la conversión forzosa,
la integración en una sociedad que no les admite,
o la emigración al norte de africa.
Posibilidad no asequible para un sector ámplio
de la población morisca que les llevó
a sublevarse contra los cristianos en 1526.
Supone pues la eclosión de unas relaciones ya muy
difíciles y deterioradas entre ambas comunidades,
cristiana y morisca, a la vez que un intento de mantener
sus propias características estableciendo incluso
un reino, nombrando a un rey (Selim Almanzor) como manera
de enfrentarse a la cada vez más intransigente
y acuciante presión social.
La derrota de los rebeldes y el ajusticiamiento en Segorbe
de Almanzor, supondrán una medida cohercitiva para
el resto de los moriscos valencianos, que tenían
puestos los ojos en los acontecimientos que aquí
se venían desarrollando durante la contienda y
por ello es el último intento para mantener unas
características específicas como pueblo.
La derrota será el principio del fin que se plasmará
en la dramática medida de la expulsión en
1609.
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