| LOCALIZACiÓN
Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS El
conjunto fortificado se localiza en la cima de la muela,
definiendo un espacio útil de unos 7.500 metros
cuadrados, distribuido en plataformas a distintos niveles.
El acceso se realiza por un estrecho camino que asciende
por la ladera norte, desde el cementerio hasta la torre
campanario de la iglesia. También es posible
llegar por un camino similar que discurre por debajo
del acantilado sur, entre el cementerio y la plaza Mayor,
y de allí por las calles de la villa hasta la
cuesta del castillo, que también desemboca a
la zona del campanario.
Si bien existen algunas referencias documentales a partir
de la conquista feudal (1233), recogidas en obras de
varios medievalistas, muy poco se puede decir acerca
de momentos anteriores para los que contamos con los
escasos materiales cerámicos de época
ibérica recogidos en superficie durante las prospecciones
dirigidas por el doctor Arturo Oliver. En el libro "El
Maestrat histórico y Morella (Puertos y comarca).
Historia y Arte", de M. Milián Boix y J.B.
Simó Castillo se cita, "En las prospecciones
arqueológicas realizadas ya se descubrieron extractos
del Neolítíco, con los cimientos de un
castro ibérico el cual dio paso a un castillo
construido en el siglo XI..." .
El mismo Mundina atribuye el origen de la población
a los griegos focenses, citando a Escolano.
Así pues las primeras referencias documentales
son de 1171, durante la dominación árabe,
cuando Ramón Berenguer IV donó a la orden
de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén
el castillo, término y pertenencias, para cuando
fuese conquistado. La toma se hizo efectiva en 1233,
por Hugo de Folcalquer y dos años después
fue dado a poblar a familias cristianas (8 de octubre
de 1235) manteniendo la población musulmana sus
propiedades, culto e instituciones. Adquirió
la categoría de encomienda y priorato. Posteriormente
se otorga otra carta puebla por Fray Pedro de Alcalá
el 21 de marzo de 1250, favoreciendo nuevas repoblaciones.
Posiblemente, antes de esta carta fueran expulsados
o convertidos los musulmanes, como consecuencia de las
revueltas acaecidas en 1247.
El término y pertenencias son grandes, abarcando
las cuencas medias de los rios Cervera, Cervol y Senia
y comprendiendo las poblaciones de Cervera con Xerer
actual Mas de Xi rosa abandonado en 1317, Sant Mateu,
Xert, la Jana, Traiguera con los lugares de Sant Jordi
y Sant Rafael, Canet, Calig y Rossell, este último
tras un pleito con el convento de Benifassar.
Por Cervera de la Frontera se la conoce en los documentos
de los s. XII Y XIII.
Ramón Berenguer en 1157, y su hijo Alfonso 11
de Aragón en 1171, hicieron donación del
castillo y distrito de Cervera a la orden de San Juan
del Hospital.
Pero
como estaba en poder musulmán la donación
sería «para cuando se conquistase a los
sarracenos».
Era normal en aquel entonces este tipo de donaciones.
Pedro
II el Católico llegó a dominar el distrito
o demarcación del castillo de Cervera si bien
no pudo sostenerlo y lo que hizo fue confirmar, en 1208,
la donación a la orden del Hospital que había
hecho su padre y su abuelo.
Al
ser conquistada Burriana, en 1233, Jaime I confirmó
todas las donaciones de sus antecesores, entre ellas
la del castillo de Cervera, en atención a la
ayuda prestada por el maestre de la orden Hugo de Follalquer,
en el asedio de aquella ciudad de la Plana.
Una
vez bajo el dominio del Conquistador plazas tan importantes
como Burriana, Peñíscola, Morella, Ares,...
el castillo de Cervera se rindió en honrosas
condiciones al castellán o maestre Hugo de Follalquer.
Dos años después en 1235, Hugo de Follalquer,
convino con Blasco de Alagón (conquistador y
señor de las tierras vecinas de Morella), en
fijar los lindes de los dos distritos. .
Amojonado todo el distrito y acotada la demarcación
de todas las tierras tributarias del castillo de Cervera,
dictó Hugo de Follalquer las normas a que han
de ajustarse los pobladores de todo el señorío.
Con la orden del Hospital comenzaron a poblarse de cristianos,
tanto los pequeños villares moros como los pueblos
de cierta población y renombre.
Al
crearse la orden de Montesa en 1317, con los bienes
de los Templarios y Hospitalarios en tierras valencianas,
se adjudicó al maestre de la nueva orden el castillo
de Cervera y su Baylía.
Sería el Maestrat Vel. Aquí nacía
la histórica denominación comarcal, puesto
que aunque en un principio los dominios maestrales se
limitaban al citado bailío de Cervera, en años
posteriores se ampliarían con un crecimiento
de autoridad y poder del maestre dentro de la orden.
Desde los primeros tiempos el auténtico centro
de gravedad de la orden de Montesa fue la bailía
de Cervera y, concretamente su castillo, donde se ubicó
el archivo (hasta 1556 en que se trasladó a Montesa
-Valencia-) y fue residencia en los primeros años
del maestre.
Posteriormente
el centro de la bailía y de los dominios de los
maestres montesianos -es decir Maestrazgo-, se desplazó
de Cervera a San Mateo, donde la orden edificó
la llamada Torre para residencia de sus maestres.
Era el principio del declive de la estratégica
fortaleza, que se acrecentó notoriamente cuando
a principios del S. XVIII el rey Felipe V ordenó
derruir el castillo que ya había perdido su relevancia
estratégica.
Del castillo se canserva en pie la puerta de entrada,
algunas lienzas de la fotificación y parte de
un toreón sobre el ría (rambla), pudiéndose
seguir –por los restos las muros- la distribución
de su planta baja.
Permanecen asimismo en pie dos curiosos aljibes de arquitectura
culta y verdaderamente espectacular, tanto por su técnica
costructiva, coma por su emplazamiento.
El primero de ello es curioso tal vez ejemplar único,
por su sección pentagonal, (cual baño)
construida en superficie. El otro, subterráneo,
se alimentaba de las excedentes de aquél; este
último ha sido recientemente rescatado.
Entre estas ruinas, que anteriormente a su importancia
árabe, (según las prospecciones arquea
lógicas realizadas) ya habían sido asentamiento
de un castro ibérica, se percibe el influjo del
esplendor musulmán que la señoreó,
y presiente el poderío hospitalario y raigambre
montesiana.
También las calles de Cervera, tortuosas, empinadas,
tienen gran poder de evocación. La grandeza del
pasada, entremezclándose can el sabor popular
de netos rasgos mediterráneos (que no impide
la existencia de casas blasonadas y otros vestigios
monumentales), dan, en verdad, especial relevancia a
la visita a Cervera del Maestre.
El castillo y términos pasarán a manos
de la orden de Santa María de Montesa en 1317,
convirtiéndose en la Bailía de Cervera,
centro principal de
la orden en el Maestrazgo. Aquí se instalarán
el archivo y la residencia del maestre y posteriormente
se desplazarán a Sant Mateu.
En lo sucesivo, siglos XIV, XV Y XVI, se mantendrá
como sede del poder de Montesa, como atestigua la mencionada
Crónica de Viciana en 1564, con una descripción
propia de un gran castillo de la época.
Con la Guerra de Sucesión, asistimos a un episodio
nefasto para la conservación de nuestro monumento,
que podríamos definir como el principio del fin.
Según palabras de Cavanilles: "El sitio
ventajoso en el que se halla para defender, y aún
proteger el único paso que de los montes dejan
entre el mar y San Mateo, fue la causa de que se poblase
de vecinos distinguidos, que se arruinaron por sostener
un empeño temerario, eran muchos y valientes
en las guerras de sucesión; pero la fuerza y
las victorias del Principe a quien miraban como enemigo
les obligó a recibir la Ley, y a reconocer sus
legitimas derechos. Entonces se arruinó el castillo
y quedó la villa poco menos que desierta, porque
los 300 vecinos de que hoy se compone son casi todos
o aumento o adquisición de los últimos
60 años."
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