Jaime I, rey de Aragón,
decidió a la edad de 17 años conquistar
Peñíscola que se encontraba en
manos de los árabes. Con ello pensaba
controlar el principal punto de defensa de la
costa de Valencia.
Inició el asedio en 1225, pero bien pronto
comprobó la imposibilidad de triunfo
ante la seguridad de la fortaleza.
La política de Jaime I era la de repartir
las tierras antes de conquistarlas. Para ello
prometió a prelados, órdenes militares,
caballeros, ricos-hombres… parte de las
tierras que conquistaría a los musulmanes.
En 1233 Jaime I conquistaba Burriana.
A consecuencia de ello negoció la rendición
de Peñíscola y la obtuvo bajo
la garantía de libertades y franquicias
para sus habitantes, los musulmanes.
Es de recordar una crónica que realiza
Jaime I diciendo respecto de Peñíscola:
«Hacía tanto mar y viento, que
cuando las olas venían de la parte de
Tortosa o de la de Oropesa, pasaban de una parte
a otra sobre la lengua arenosa, convirtiendo
en isla la península.»
En 1238, Peñíscola resistió
victoriosamente un ataque por mar de los moros
de Túnez que, llamados por el rey moro
de Valencia, Zaén, intentaron asaltar
por sorpresa el castillo; demostrando los moradores
la lealtad al rey Jaime I.
Aunque los musulmanes continuaron habitando
Peñíscola, Jaime I puso alcalde
y guardias en la vigilancia del castillo y poco
a poco fueron estableciéndose cristianos
en convivencia con los musulmanes.
Pero en 1248, con motivo de un levantamiento
de los musulmanes en el reino de Valencia, el
rey decretó la expulsión y confiscación
de bienes de todos los musulmanes habitantes
de Peñíscola.
En Peñíscola hizo donación
de la villa y castillo a Guillem II de Moncada,
en parte para evitar sorpresas y deslealtades.
Ese beneficio duró 3 años.
Tras ellos la villa volvió a la Corona
y se les confirmó el fuero de Valencia.
Hay que reseñar que en las inmediaciones
de Peñíscola, por la costa, cerca
de la cuesta de la torre de Abadum, tuvo lugar
la batalla de Anisa, en 1237, entre musulmanes
y cristianos de gran importancia para la conquista
del reino de Valencia.
La victoria obtenida sobre los musulmanes animó
a Jaime I a proseguir con la conquista de Valencia
y establecer la política de «repartimientos
y concesiones», que había previsto
en las Cortes de Monzón de 1232 entre
los trescientos ochenta «caballeros de
la conquista». Tenía que repartir
villas y castillos entre los barones y alquerías
entre los caballeros en sus conquistas a los
musulmanes. |
Peñíscola tomó importancia
en parte también por el impuesto de la
Gabela de sal que estableció Jaime I
y que perduraría a lo largo de los siglos.
Gabela se llamaba al edificio donde se expedía
la sal. Gabellots eran los hombres encargados.La
sal era un producto primordial en la industria
y alimentación de la época.
Se empleaba en la salazón de carnes y
pescados, en la fabricación de quesos,
en panadería, en la alimentación
del ganado mezclada con forrajes o piensos,
etc., por estas razones las gabelas eran monopolios
reales. Probablemente las salinas se encontrarían
en la zona pantanosa cercana a Peñíscola
dirección Benicarló por la costa.
Y ya durante la dominación árabe
esas salinas eran explotadas por los musulmanes
porque probablemente hubiera unos canales por
los que entraría agua del mar.
Nueve fueron los lugares que tenían el
privilegio de producir sal: Valencia, Cullera,
Játiva, Alcira, Villajoyosa, Orihuela,
Alicante, Burriana y Peñíscola.
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