| En 1312, el papa
Clemente V, estableció a indicaciones
del rey francés, Felipe V, la abolición
de la Orden del Temple. La posesión de
grandes terrenos y una poderosa banca suscitaron
los recelos del monarca francés y se
convirtieron en un peligro para su poder absoluto.
En Aragón, el rey Jaime II también
ordenó la prisión de los Templarios.
Algunos de ellos se refugiaron en sus castillos,
entre ellos el de Peñíscola.
Sin embargo, se rindieron y el comendador de
los templarios de Peñíscola fue
llevado prisionero ante el rey, en 1307.El rey
se convirtió en dueño de la villa
y castillo de Peñíscola, pero
se lo entregó a la Orden del Hospital,
en 1311. Jaime II creyó interesante formar
una nueva orden que sumara todo lo que ya poseía
la Orden del Hospital. |
Para ello creó una nueva, exclusivamente
valenciana, que sustituiría a la disuelta
en la vigilancia de las costas valencianas contra
las invasiones musulmanas.
Recibiría el nombre de Orden de Montesa.
Además el Papa Juan XXII la ratificó.
Una de las premisas de la Orden de Montesa era
que todos los bienes eran comunales.
Los maestres, primer cargo gestor de la nueva
orden, se encargaban de gestionar los territorios
que le competían. De ahí proviene
el término Maestrazgo.
Aunque la sede de la Orden era el castillo de
Montesa, en Valencia, los maestres vivieron
en San Mateo, siendo ésta por tanto la
capital del Maestrazgo, de donde proviene el
término que representa a esta comarca.
Peñíscola se incorporaría
a la Orden de Montesa en 1319 como Encomienda,
o sea, un terreno que se le asignaba a un caballero.
Bajo el reinado de Pedro IV de Aragón,
Peñíscola alcanzó gran
importancia estratégica por el peligro
que poseían las naves del rey de Marruecos
en todo el litoral valenciano.
El mismo rey Pedro IV residió en ella
y celebró allí mismo las Cortes
en 1352 .
Más tarde, en 1362 , también volvió
a vivir en Peñíscola huyendo de
la peste de Valencia.
Pedro de Thous, maestre de Montesa, en 1359
limita los términos de Peñíscola,
Benicarló y Vinarós y les da a
estas dos últimas poblaciones jurisdicción
propia, independizándolos de Peñíscola.
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Pero el hecho más significativo
para la historia de Peñíscola
y que va a convertirla en un referente mundial,
va a ser su conversión en residencia
papal (1411-1423) gracias a Benedicto XIII
quién desarrolló en esta ciudad
una intensa actividad política europea.
A su muerte el castillo y la villa pasaron
a la Santa Sede, pero una vez, finalizado
el Cisma, el rey Alfonso V recuperó
la villa.
Aunque en 1441 de nuevo volvió a
la Orden de Montesa por 150.000 sueldos,
finalmente en 1448, con Fernando el Católico,
Peñíscola volvió a
ser dominio real.
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