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Aljibe:
Depositos
bajo tierra que recogían el agua por medio de unos canalillos transportados
por unos pequeños canales.
Como lugares de almacenamiento de agua, estaban revestidos interiormente
de una gruesa capa de cal y almagra, pintura rojiza que los hace impermeables.
Solían ser semisubterráneos y contaban siempre con una puerta
para favorecer el acceso a su interior y la oxigenación del líquido
elemento.
Debían repararse periodicamente porque si no se encontraban en
buen estado, el agua se perdia.
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| NOMBRE:
PEÑÍSCOLA |
www.naturayeducacion.com |
| MUNICIPIO:
Peñíscola
| PROVINCIA: Castellón (
C. Valenciana ) |
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Peñíscola, es una población
cercana a desembocadura del Ebro, dotada con unas
circunstancias especiales como: fortaleza sobre
una roca entre acantilados en el mar sólo
contactando con tierra por un pequeño istmo
y, lugar dotado de abundantes manantiales de agua
subterránea.
Todo ello ha debido contribuir a que Peñíscola
haya sido desde tiempos antiquísimos un importante
lugar costero. Y aunque los restos arqueológicos
hallados han sido escasos, eso ha sido debido a
que los cimientos sobre los que se emplaza la ciudad
son de roca viva, que han impedido la acumulación
de pruebas.
La atracción de Peñíscola sería
la de ofrecer un refugio natural y un lugar de alto
nivel de protección por lo que se supone
que ya desde remotas épocas dispusiera de
asentamiento estable de población. |
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Se sabe que Peñíscola es parte de
la Ilercavonia mencionada en diversos textos griegos
y latinos.
Y parece ser que debió de ser una zona muy
habitada, pues son numerosos los poblados denominados
ibéricos de los que quedan vestigios por
entre los cerros cercanos al mar en las zonas de
Peñíscola: tanto en su término
municipal, Poaig, Los Barrancos, como en las cercanías,
Poblado del Puig de Benicarló. Íberos
que probablemente hayan entrado en contacto con
fenicios, griegos, cartagineses … que llegarían
por el Mediterráneo. |
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Se sabe que existieron contactos económicos
con los fenicios, pues las primeras colonizaciones
fenicias en costas valencianas se remontan al siglo
X a. de J.C. Se sospecha que la zona pantanosa de
Peñíscola, es decir, lo que actualmente
se conoce como el Prat y hoy es sólo continente,
separado del mar formando una restinga, antiguamente
podía haber sido una bahía que dotaría
de amplias ventajas a las naves para el atraque
y el refugio. Los griegos y los fenicios aprovecharían
esas circunstancia y además se beneficiarían
de una gran ventaja: poseer recursos de agua potable
a nivel de mar.
El hecho de que esa bahía tuviera poca profundidad
puede que no haya sido un gran obstáculo
dado el escaso calado de esas embarcaciones. |
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Otros documentos, siglo VI a. d. J.C. , más
fiables se refieren Quersoneso, una población
entre el Ebro y Sagunto que pudiera ser Peñíscola
por su significado de “península”
, en alusión a su forma geográfica.
Los griegos comenzarían sus intercambios
a finales del s. Va. de J.C. y durante todo el s.
IV a. de J.C.. |
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La llegada de los romanos a la Península
produjo constantes luchas entre los romanos y los
griegos y cartagineses ya anteriormente establecidos.
El nombre actual de Peñíscola proviene
de la traducción de Quersoneso que hicieron
los romanos.
En los albores del s. II a. de J.C. comenzó
la romanización.
El eje básico de las comunicaciones romanas
era la carretera de la costa, la famosa Via Augusta,
que partiendo de Roma, bordeaba todo el litoral
mediterráneo hasta Cádiz.
De esta ruta salían una serie de calzadas
que facilitaban el acceso a las distintas comarcas.
Una de éstas era la que desde cerca de la
ermita de la Font de la Salud de Traiguera llegaba
hasta Peñíscola y que cruzando la
Vía Augusta llegaba hasta la actual Morella
dirigiéndose después por Forcall hasta
la provincia de Teruel.
La importancia de Peñíscola proviene
del hecho de que fuera la sede del primer Concilio
Nacional de la Cristiandad, formado por diez obispos,
discípulos de Santiago, los cuales, buscando
seguridad, escogieron esta fortaleza. El Cristianismo
atacaba al sistema romano en sus más íntimos
fundamentos. El reconocer en sus esclavos una personalidad
humana con derechos y deberes, debió parecer
en el siglo I peligroso y el odio a tales principios
se hacía intensivo en parte por el gran poder
de digusión de esta doctrina entre las genetes
del Imperio.
Un general, enviado por Nerón para castigar
insubordinaciones, sorprendió a los congregados
en Peñíscola ajusticiándolos
(60 d. J. C.). Aún hoy, se dice que sus restos
reposan en la iglesia de la Ermitana. Y que, además,
en alusión a esa circunstancia, se le dio
el nombre Santos Inocentes a una calle adyacente.
Una leyenda, parece aquella que se refiere a Peñíscola
como el lugar que los cartagineses eligieron para
convertirlo en estación naval y que fue desde
aquí en donde Aníbal juró,
ante el dios Melkarth, odio eterno a los romanos
(73 a. J.C.).
El peñón de Peñíscola
posee dos partes bien diferenciadas que son : la
Porteta, que da a la playa norte y, el Portal de
Sant Pere que da al actual puerto y antiguamente
a la playa Sur.
Los navios debían atracar a una u otra parte
en función de los vientos dominantes. Según
Escolano, los navios conseguían un seguro
abrigo pasando de un lado al otro.
Y para este mismo autor el ejercito que trajo a
Hispania desde Roma Publio Scipion, el Africano,
atracó en Peñíscola para la
guerra de Numancia.
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