Pese a los yacimientos precedentes, la primera
mención de Burriana sabemos que se remonta
a un autor hispano-musulmán de la primera
mitad del siglo X: Ahmad
al-Râzî, del que, desgraciadamente,
no se posee el texto más que a través
de las traducciones portuguesa y castellana
del s. XIII.
Del breve pasaje de la "Crónica
del Moro Rasis" consagrado a Murviedro
(Sagunto) y a Burriana, solamente podemos deducir
(lo que no obstante no carece de interés),
que existían dos distritos diferentes,
lo que obliga a pensar que Burriana había
adquirido desde aquel momento la categoría
de una población un poco más importante
que las simples aldeas o pueblecitos rurales,
al menos a escala local.
Muy pocos textos árabes mencionan ulteriormente
la ciudad.
Datos arqueológicos que son conocidos
desde hace algunos años permiten, sin
duda, fechar con mayor precisión el "nacimiento"
de Burriana en tanto que "ciudad",
y arrojan un poco más de luz sobre el
período anterior al siglo X, o merecen
al menos ser publicados en relación con
el problema del desarrollo económico
y urbano de la fachada oriental del al-Andalus.
Se trata, en primer lugar,
de un hallazgo monetario
del que una pequeña parte -tres piezas
de plata- han ingresado recientemente en el
Museo Arqueológico Comarcal de Burriana,
existiendo otras en el de Castellón;
en segundo lugar ha podido recuperarse un conjunto
de cerámicas procedentes de un alfar
local.
Este material cerámico, entre cuyo registro
existe un trípode o "atifle"
y fragmentos de piezas discoideas utilizadas
en la cocción de los recipientes cerámicos,
corresponde, sin duda alguna, a la existencia
de un taller.
Estas monedas y estas cerámicas son,
hasta el presente, los indicios cronológicos
más antiguos de la existencia en el emplazamiento
de la actual Ciudad, de un nivel de intercambios
cuya animación económica corresponde
más bien a actividades de tipo "urbano"
que a un desarrollo estrictamente rural y autosuficiente
(P. Guichard).
Las monedas:
Fueron halladas en El Pla (actual foro de la
Ciudad) muy cerca de la antigua muralla árabe,
piezas emirales que, en parte, pudo adquirir
el Dr. Esteve Gálvez.
De las tres monedas que hoy expone el Museo
Arqueológico Comarcal:
la pieza más primitiva corresponde a
la ceca al-Andalus, emitida por Abd al-Rahman
I y ha sido datada en el 166 H./783-3 J.C.
La segunda de las monedas fue acuñada,
con ceca al-Andalus, en el año 201 H./816-7
J.C. Moneda muy representativa de las emisiones
de al-Hakam I (180-206 H.).
La tercera de las piezas es del año 202
H./817-818 J.C. y por tanto una acuñación
de al-Hakam I.
Las cerámicas:
Las cuidadas excavaciones llevadas a cabo en
el casco viejo de la ciudad (la Vila) en la
década de los setenta del pasado siglo,
entre miembros de las universidades francesas
de Lyón-Toulouse y el Departamento del
Museo Arqueológico Comarcal, señalaron
un primer asentamiento con habitáculos
en cuyos muros se coligaban restos romanos y
cantos rodados, cuyo firme, a 2’25 m.
de profundidad, aparecía enmorrillado.
El ajuar incluía cerámicas árabes
estampilladas.
Otras, igualmente primitivas, fueron encontradas
por A. Rufino en el subsuelo de la calle de
S. Juan Bosco, correspondientes a un alfar establecido
junto al Riu Sec, con jarritas globulares, de
alto cuello cilíndrico, por lo general
anillados, que se decoran con chorreados de
oxido férrico.
Su cronología es similar a la de las
monedas precedentes y, sin duda, corresponden
a los primeros años de la ocupación
de la Plana por el mundo musulmán.