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Muerte
de un caballero en combate:
La crueldad y mortandad en las batallas medievales
iguala y aún supera a las de las guerras modernas.
Habría que imaginarse en un recorrido apasionante los efectos de
la acción de las diversas armas sobre los combatientes, la gravedad
de las heridas y la impotencia de la medicina de la época.
Las lanzas solían atravesar a las personas.
Y las espadas manejadas con destreza podían partir en dos a otra
persona.
Los golpes, los relicnchos de los caballos, las trompetas, los alaridos
de los que se perseguían, la sangre que corría por todo
el campo, los cadaveres pisotedaos...
Los vencidos terminaban siendo esclavizados, y en muchos casos, asesinados.
Sólo los nobles podían ser apresados para pedir fuertes
rescates por ellos.
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