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  Albarracín rosaceo, en un meandro del río Guadalaviar.
Vista aérea de Albarracín con sus murallas que la protegen. [ foto cedida por José Luis, director del hotel "Doña Blanca", de Albarracín ]

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Albarracín está situado a 36 kms de Teruel.
La ciudad ha sido denominada Monumento Nacional.
Presenta abundantes manifestaciones de cariz medieval en sus calles y casas.

Albarracín es una población situada en plena sierra.
Se halla en un lugar montañoso, seco y dominado por la acción del río Guadalaviar.
Se ubica en un meandro de este río que le ha otorgado el agua necesaria y las vegas oportunas para ofrecerle alimentos para su supervivencia.

Albarracín es un aglomerado de casas dispuestas en armonia a lo largo de la falda de una colina.

Sorprende la verticalidad de las viviendas, el color rojizo de sus tejados y la armoniosa tonalidad rosacea de sus fachadas.






Se perfilan bien claramente tres niveles:


1º- el superior, formado por las murallas más visibles que se alzan hasta la cumbre del montículo;

2º.- el intermedio, formado por el urbanismo agrupado, estrecho, orientado hacia el este e irregular;

3º.- y el inferior, formado por el propio río y las vegas adyacentes a él.

Albarracín, en sus tres niveles.


Albarracín nocturno. [ foto cedida por José Luis, director del hotel "Doña Blanca", de Albarracín ]



El hecho de ser un espacio delimitado por la unión del meandro con la ladera del montículo hace que haya sido un lugar favorable a la defensa ya desde la Edad Media.

La población, musulmana, en el siglo X se establece en relación al castillo que ocupa la parte más elevada del meandro del río.

En el siglo XI el desarrollo es tal que se convierte en un reino independiente de taifa.

Con la reconquista en manos de los cristianos, Albarracín practicamente se desarrolla como reino independiente hasta que se le incorpora a la Corona de Aragón en 1379.

La ampliación de la ciudad se muestra hacia la parte norte en la que aparece una muralla protegiendo y englobando a todo el nucleo urbano.
La muralla culmina en el lugar más elevado con la torre-castillo de el Andador.
Pero continua descendiendo por la ladera hasta practicamente cerrarla.

Albarracín nevado. [ foto cedida por José Luis, director del hotel "Doña Blanca", de Albarracín ]


La población presenta tres puertas o salidas de ese núcleo amurallado:

el Portal de Molina - por el el que se dirigía hacia Molina de Aragón;

el Portal de Teruel- cuya salida era en la dirección de la capital turolense, hoy sin huellas físicas de su presencia- ;

y el Portal del Agua - salida natural hacia el abastecimiento de agua del río por los habitantes de la ciudad.



Más tarde, en el siglo XVIII, la ciudad logrará un periodo de auge con el desarrollo de la ganaderia trashumante.
De este periodo son las construcciones más significativas de su casco urbano: el palacio episcopal, la ermita de San Juan y un sinfin de diferentes casas todas ellas diseñadas de un estilo tal que han tenido que luchar con la falta de espacio, un diseño medieval apropiado fundamentalmente para la defensa y un entorno de dureza climática especial.

Catedral de Albarracín.
Casa Julieta.
Plaza Mayor

En lo que respecta a fortificaciones militares, Albarracín presenta como elementos significativos: el castillo Señorial, la Torre del Andador, la torre de Doña Blanca y el recinto de murallas que envuelven a la población.