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Mujer
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En
el universo violento, agresivo y esencialmente viril de la vida de los
castillos medievales, la mujer no cuenta en exceso.
Su suerte queda ligada a la tierra en la que vive; la única garantía
de poder.
Se convierte en una moneda de intercambio entre los señores que
desean acrecentar sus bienes y asegurar su descendencia.
Las jóvenes son prometidas a veces desde incluso su nacimiento
a hombres mucho mayores que ellas.
Sin embargo, su rol no es despreciable porque en los momentos de ausencia
del esposo, sea por motivos de guerra, sea por caza, es ella la que guia
y organiza los bienes.
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