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Es un apoblación perteneciente a la comarca
del Maestrazgo.
Se halla sobre la ladera de una falda montañosa,
en la cima del la cual existen ls restosde un
castillo de origen templario.
La zona es regada por el río Guadalope.
El casco urbano se caracteriza po rsu peculiar
belleza al estar formado por casas
En la Edad media la zona dispuos de una especial
importancia estratégica por estar controlada
`por las Ordenes Militares del Temple y de san
Juan.
En los alrededores, la variedad de ecosistemas
ligados al bosque, al roquedo y al soto ribereño
ofrecen al viajero el marco perfecto para descansar
y realizar multitud de actividades.
El encanto de los barrios de Castellote, Abenfigo
y Las Planas, y de las localidades que pertenecen
a su término municipal, como son Las
Cuevas de Cañart, Dos Torres del Mercader,
Ladruñán y sus barrios de La Algecira,
El Crespol y El Higueral, y Luco de Bordón,
con su barrio de Los Alagones, merecen una visita
tranquila.
Existen muestras del temprano poblamiento de
la zona en varios abrigos localizados en el
curso medio del Guadalope, con manifestaciones
de arte rupestre levantino. Ya durante la Edad
Media, el municipio gozó de gran importancia,
vinculado a las Órdenes Militares, primero
al Temple y posteriormente a la de San Juan
de Jerusalem. Vestigios de su esplendoroso pasado
son las ruinas del Castillo, la Iglesia gótica
de San Miguel, perteneciente al siglo XV, la
lonja (sede del actual ayuntamiento), las puertas
de entrada del primitivo recinto amurallado
y la ermita barroca de San Macario.Al pasear
por sus calles se descubrirán casas palaciegas
y una variada muestra de arquitectura popular.
Todo ello le ha valido la declación de
conjunto Histórico-Artístico,
denominación que también ostenta
la localidad de las Cuevas de Cañart,
que atesora un importante legado histórico
que se manifiesta en su compleja estructura
urbana y sus edificios singulares.Uno de los
principales atractivos de la zona es su medio
natural, y muestra de ello es la gran variedad
de especies existentes. Son numerosos los parajes
naturales de los que se pueden disfrutar en
Castellote: Muy cerca de la población
tenemos el rincón del Llovedor, lugar
casi mágico donde se combinan en perfecta
armonía la roca, la vegetación
y el agua. Desde la Atalaya, donde se encuentra
el Castillo, se contempla una perfecta panorámica
del valle del Guadalope, y es fácil ver
ejemplares de cabra hispánica, además
de una importante colonia de buitres que habita
por sus inmediaciones.Otros de los enclaves
que se deben visitar son los Baños en
Dos Torres del Mercader, el Chorro de San Juan
en las Cuevas del Cañart, la ermita del
Pilar en Luco de Bordón, y los rincones
que va dibujando el río Guadalope en
su trazado, como son las Hoces y el Puente Natural.
El yacimiento de los troncos fósiles
del Barranquillo constituye una importante muestra
del período Mesozoico.
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