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El Rey Alfonso IX:
En la baja Edad Media los soberanos de los reinos
hispánicos eran más que señores de la guerra; eran
una figuras casi religiosas, los jefes cristianos que lideraban a su pueblo.
Eran asimilado a jefes de nuevos publos elegidos.
Existían lazos muy fuertes entre política, cultura y religión.
Así pues, los soberanos protegián los monasterios y las
abadias.
Incitaban a los monjes, soldados de Cristo, a un estudio muy riguroso
de los textos bíblicos que les prepararan a guiar a sus súbditos
por la vía de la corección.
De esta manera los monasterios se convirtieron en centros de cultura por
esa protección de que disponían de la autoridad real.
A parir del siglo XII y XII, el poder se desplaza de los campos hacia
las ciudades.
Los grandes monasterios pierden su importancia en provecho de la realeza.
La religión se convierte en religión real y eso se transmitió
sobre todo por la via administrativa hasta llegar a formar ejercitos reales
que combatiran los poderes locales y buscarán su máxima
expansión a través de guerras de conquistas.
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