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Santo
Sepulcro de Jerusalén
Hacia
mediados del siglo XI, el equilibrio entre la cristiandad de occidente,
el imperio Bizantino y el mundo musulmán se descomponía
rápidamente.
Coincidiendo con la expansión imparable del Islam por Asia Menor
y con la irrefrenable desintegración del imperio Bizantino y la
conquista de los Santos Lugares - con la caida de Jerusalén en
manos de los turcos - se estableció el punto de partida de una
de las más agrupadoras aventuras militares del Occidente Europeo:
las cruzadas.
Su objetivo era recuperar la posibilidad de peregrinar a los Santos Lugares
de Jerusalén y en concreto al Santo Sepulcro.
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