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Hacia mediados del siglo XI, el equilibrio entre la cristiandad
de occidente, el imperio Bizantino y el mundo musulmán
se descomponía rápidamente.
Coincidiendo con la expansión imparable del Islam por
Asia Menor y con la irrefrenable desintegración del imperio
Bizantino y la conquista de los Santos Lugares - con la caida
de Jerusalén en manos de los "infieles" - se
estableció el punto de partida de una de las más
crueles y penosas aventuras militares del Occidente Europeo:
LAS CRUZADAS.
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Éstas nacieron de una decisión lárgamente
madurada por la Iglesia, para dar "solución"
a una situación social explosiva, donde amplias capas
de la población campesina, sumidas en la miseria por
las continuas batallas de los caballeros, amenazaban con constantes
revueltas que ponían en peligro las propiedades de los
terratenientes y de la misma Iglesia.
Por otro lado, la Iglesia deseaba liquidar la independencia
de los ortodoxos orientales, con la mirada puesta en la creación
del Sacro Imperio Romano.
Por todos estos motivos, en el año 1095, el Papa Urbano
II convocó en Clermont a los prelados y señores
feudales para incitarle a poner su ardor guerrero al servicio
de la liberación de Tierra Santa.
En los siglos XI y XIII, sucesivas oleadas de desheredados,
aventureros e iluminados fanáticos, bajo el mando de
reyes y señores feudales, fueron creando los efímeros
Estados Latinos de Tierra Santa.
Tras innumerables y sangrientos asedios, donde las fortalezas
cambiaban constantemente de manos, y a pesar de la ventaja inicial
de los cruzados, éstos fueron definitivamente derrotados
en la batalla de Hattina (1187), en parte grácias a la
entrada en el conflicto de Saladino, el carismático Sultán
de Egipto.
Las órdenes militares surgieron de agrupaciones que en
principio se establecieron con fines hospitalarios en una época
de grandes inseguridades y desprotecciones de las personas.
El ideal de proteger y al mismo tiempo el de establecer un factor
bélico contra el infiel es uno de los puntos que nunca
desaparecieron del todo.
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Por lo tanto
distinguir entre órdenes militares y hospitalarias resulta
muy artificial.
Las Ordenes deseaban conjugar la religiosidad de la vida monástica
con el ideal del caballero de la Edad Media, recuperar Tierra
Santa como el centro del mundo y el eje de las peregrinaciones
y, conseguir el ideal católico de asistencia a las personas
necesitadas.
La perfección cristiana en ellos se dirigía hacia
exaltar la violencia, apostar por el amor y practicar la tolerancia.
Los caballeros de estas órdenes eran monjes,
pues habian profesado los votos de pobreza, de castidad y de
obediencia; habían organizado su vida de acuerdo con
una regla (por lo general la benedictina) y dependían
directamente del Papa.
Pero al mismo tiempo que monjes eran también eran "milites",
militares, al ejercer el oficio de las armas y estar motivados
por el ideal de cruzada.
Las Ordenes militares estaban dirigidas por un gran maestre,
cuyos poderes eran muy altos.
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La
primera de las Ordenes Militares europeas fue la del Hospital,
fundada en 1048 en Jerusalén por mercaderes.
También se llamó de San Juan.
Sus orígenes fueron los de una simple cofradía
piadosa, encargada del mantenimiento de un hospital destinado
a los peregrinos. |
Colocada
bajo la advocación del patriarca de Alejandría,
y tutelada por los benedictinos, la Orden del Hospital de
San Juan de Jerusalén admitió ya en su seno,
a partir de 1137 a caballeros.
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Durante
el gobierno de Raimundo de Puy (1120-1160), la orden adquirió
su definitivo carácter militar, centrado en la defensa
de Tierra Santa y en la protección a los peregrinos.
En 1154, bajo el pontificado de Adriano IV, los hospitalarios
o sanjuanistas recibieron importantes donaciones y, al año
siguiente, se dotaron de unos estatutos propios.
A pesar de todo ello la orden nunca abandonó su primitiva
función asistencial, fundando de hecho numerosos hospitales
en Francia e Italia, por lo general cerca de los principales
puertos de peregrinación.
Esto permitió a los hospitalarios superar con relativa
facilidad las crisis que supuso la perdida de Palestina, si
bien las funciones militares se concentraron ahora en la defensa
de Rodas.
Desde 1310 se conoció a los hospitalarios con el apelativo
de caballeros de Rodas.
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La
segunda de las ördenes militares de importancia fue
la Orden del Temple.
Sus orígenes fueron asimismo muy modestos.
Se fundó en 1119 por caballeros franceses.
Se unieron por votos monásticos y otros militares.
Se centraron en la defensa de los peregrinos. |
En 1127
la orden fue reconocida por el papa Honorio III.
Poco a poco los templarios consiguieron importantes donaciones
y un creciente poder.
Los privilegios recibidos a lo largo del tiempo de reyes y
nobles convirtieron a la orden en una institución de
potencia equiparable a la de cualquier principado occidental
y su riqueza llegó a hacerse inmensa.
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A mediados
del siglo XIII el Temple estaba dividido en 17 provincias
con aproximadamente 20.000 miembros.
Sin embargo, su directa dependencia del Papa y, sobre todo,
su pronta dedicación a negocios especulativos y crediticios
despertó los recelos de los monarcas.
Al caer San Juan de Acre en 1291, último de los territorios
del reino de Jerusalén, la orden del Temple, privada
de su principal función como era la militar, entró
en una profunda crisis que no superaría.
Poseía una enorme riqueza y eso provocó la enemistad
del Rey de Francia, junto con la debilidad del Papado y el
fracaso de un último acuerdo de fusionar la Orden del
Temple con la Orden del Hospital, provocaron su caida en desgracia.
Se la acusó de todo tipo de delitos, y al final la
Orden fue disuelta por el Papa Clemente V, y sus propiedades
pasaron a los diferentes monarcas o se integraron en otras
órdenes.
En la Corona de Aragón tanto el Temple como el Hospital
tuvieron presencia activa, fundándose en 1317 la llamada
Orden de Montesa con los bienes incautados a los templarios.
En los reinos occidentales en cambio, siempre tuvieron mucha
más importancia las órdenes autóctonas,
aparecidas en la segunda mitad del siglo XII.
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La
otra gran orden militar peninsular fue la Órden
de Santiago.
La Orden de Santiago se fundó hacia 1170 reinando
en León Fernando II.
El fundador y primer maestre era descendiente de los reyes
de Navarra por línea paterna y de los condes de
Barcelona por la materna. |
Inmediatamente,
atraídos por el ideal de la cruzada cristiana, se le
juntaron algunos caballeros de la más alta nobleza,
que, procedentes de los distintos reinos de la península,
fueron haciendo además donaciones de tierras, villas
y castillos.
El mismo Fernando II dio al principio numerosas posesiones
a los nuevos caballeros.
Pronto su fundador Don Pedro fernández pensó
que sería ,muy importante que alguna comunidad religiosa
se encargara de la asistencia espiritual de sus miembros.
Encontró un monasterio en tierras gallegas dedicado
a Santa María y consiguió la incorporación
de esta comunidad religiosa.
Más tarde el Papa Alejandro III les otorgó la
bula de aprobación en 1175 y desde entonces se les
conoció con el nombre de Caballeros de Santiago.
El nombre tiene que ver con la devoción que en toda
España en aquellas épocas se profesaba al Apostol
Santiago, habiéndose descubierto su sepulcro en el
siglo IX.
Así los caballeros se encomendaban al apostol cuando
entraban en batalla.
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El
rey Alfonso VIII, en 1150, habia librado la villa de Calatrava
a los árabes.
Encomendó la defensa de la plaza a la Orden de
los Caballeros templarios.
Una vez muerto el rey Alfonso VIII, los musulmanes reiniciaron
la reconquista de Calatrava. |
Tan potentemente
ejercieron la presión que los Templarios dieron por
perdida la villa y decidieron abandonarla.
Sancho III habiendo recibido de esta Orden la villa se quedó
muy preocupado porque la pérdida de Calatrava era una
grave amenaza para Toledo.
Así pues decidió que la villa sería entregada
al primero que decidiese defenderla.
Para ello convocó un Consejo de Nobles.
A dicho consejo acudió D. Raimundo, Abad de Santa María
de Fitero, y un monje, llamado Diego Velásquez, burgalés
de la Bureva, hidalgo y noble, soldado del rey Alfonso VIII,
y famoso por sus hazañas.
A consecuencia del silencio con el que los nobles acogieron
la propuesta, el monje Velásquez, convenció
al Abad Raimundo de que pidiera Calatrava.
Así lo hizo.
El rey Sancho III firmó la carta de donación
perpetua de la Villa y Fortaleza de Calatrava a la Orden del
Cister, representada por el Abad D. Raimundo, y a todos sus
monjes, para que la tuvieran para siempre jamás, y,
con ayuda del Monarca la defendieran de los enemigos de Cristo.
Constituida la Orden sus fuerzas bélicas fue formada
por numerosos caballeros que se acomodaron a las costumbres
del Cister tanto como lo permitiese su oficio guerrero, uniendo
la fatiga del soldado con la abstinencia del cenobita, las
fervientes oraciones con el bravo empuje de la pelea.
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Las
principales acciones de la Orden son:
*Participar en la batalla de Las Navas de Tolosa.
*Estar en vanguardia en la reconquista de Andalucia
actuando de fuerza de choque.
*En no pocas ocasiones intervino en la política
nacional inclinándose según conviniera
a sus intereses.
Por todo ello obtuvieron una importante parcela de poder
aumentando su poderio con donacionesde villas, tierras
y castillos esparcidos por toda España.
Era tal el valor que los Papas otorgaban a esta Orden
que, disuelta la de los Templarios, todos los bienes
que estos poseían pasaron a formar parte de la
Orden de Calatrava.
Consiguiendo con ello incrementar su poderio.
E incluso el Papa les otorgó el derecho a ostentar
una cruz sobre las vestiduras.
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A tanto
llegó el poder de esta Orden Militar, que suscitó
la desconfianza de los reyes que determinaron que la elección
de Maestres de la Orden lo sería por designación
real.
Pero los Reyes Católicos, no eran soberanos capaces
de soportar otro poder que no fuera el emanado de la Corona,
por lo que, siendo Maestre de la Orden D. Garci López
de Padilla, determinaron que había llegado la hora
de dar fin a la Orden de Calatrava, de modo que la misma quedaba
incorporada a la Corona tan pronto como muriera su Maestre.
Con lo cual la política de los Reyes Católicos
consiguió bajar de sus castillos a los señores
feudales para someterles a su tutela, sacó a la Corona
Real de la servidumbre en que la mantenían e incluso
sometió a la Orden de Calatrava, cuyo poder, ejércitos
y riquezas la llevaba a estimarse como excesivamente independiente.
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En
el año 1.156 varios caballeros de Salamanca recorrían
las riberas del río Duero, forontera del reino
de León con los musulmanes de Extremadura.
Se encontraban buscando un lugar adecuado para alzar un
castillo.
Se toparon con un ermitaño, llamado Amando, que
había sido soldado participando en una Cruzada
en Tierra Santa. |
El ermitaño había levantado una sencilla ermita
y cuando los caballeros le contaron sus proyectos les persuadió
de que levantaran la fortaleza junto a la ermita.
Aquellos caballeros lograron gran fama por aquellas tierras
y consiguieron aumentar el número de los guerreros
que constituían la guarnición de la nueva fortaleza.
Por consejo del ermitaño Amando, decidieron constituirse
en Orden Militar al estilo de las del Hospital y el Temple.
fue confirmada por el papa Alejandro III como orden de caballerÌa.
Los años que siguen constituyen un continuo batallar
de la Orden al servicio de los monarcas cristianos contra
los árabes. Reconquistada la villa de Alcántara,
la Orden decidió su traslado a aquel lugar.
Adquiriendo cada vez mayor pujanza, no es de extrañar
que no pasara mucho tiempo sin que estallaran las querellas
entre Alcántara y el Temple, llegando inclusive al
choque armado entre ambas Ordenes.
La Orden no sólo combatió a los moros, sino
que también se mezcló en la política
de la época.
Uno de sus Maestres, don Gonzalo Martínez fue condenado
a muerte por traidor, por orden del rey Alfonso, y degollado.
He aquí una descripción de la época :
"La mayor parte de la gente de Alcántara son caballeros,
hijosdalgo y escuderos y son pocos los labradores y gente
común. Hay linajes, la mayor parte de ellos, nobles,
de limpias y antiguas castas de las que ellos se jactan mucho.
Es gente muy política, muy cortesana en el habla y
muy apartados de tratos ilícitos. Muy comedidos y atentos
con los extranjeros en el arte militar".
Tanto en tiempos de paz como de tregua, los caballeros permanecían
dentro del convento.
Vestían túnica de lana blanca muy larga y capa
negra que sustituían por un manto blanco en las ceremonias.
El declive
de la Orden se inicia con los Reyes Católicos.
La Monarquía española estaba resuelta a constituirse
en unidad nacional y por tanto se hacía preciso la
incorporación de los maestrazgos a la Corona.
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La Orden de Montesa fue creada por una bula Papal de fecha
10 de junio de 1.317, pero el verdadero fundador y creador
de la orden fue el rey don Jaime II, de Aragón,
quien le cedió el castillo de Montesa, enclavado
en territorio valenciano, frontera con los sarracenos
en aquellos momentos.
Los caballeros de la Orden se denominaron de Santa María
de Montesa.
Pero las dificultades no fueron pocas. |
Los jueces ejecutores, de la bula pontificia, iban dando
largas al asunto, motivados por sus particulares intereses
que les hacían caer en continuas discrepancias.
Y es que había una gran dificultad:
Según la bula de fundación, era al Maestre de
Calatrava a quien le correspondía la creación
de la nueva Orden y el armar caballeros y hacer vestir el
hábito a los caballeros montesanos.
La nueva Orden de Montesa sería la filial de la Orden
de Calatrava, por cuya regla se regiría, y se ocuparía
principalmente de la defensa contra los sarracenos de la plaza
de Valencia y circundantes.
Participó en la batalla de las Navas de Tolosa y tal
sería su ayuda, que el rey se la agradeció mucho.
La Orden realizó un decisivo papel, apoyando Al Rey
de Aragón Pedro el Ceremonioso, a la hora de sofocar
la rebelión de algunos nobles valencianos respecto
a separarse del Reino de Aragón.
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Como en las otras Ordenes Militares, en esta también
existieron Maestres cuyo final fue bastante lastimoso.
Participó activamente para la Corona de Aragón
en la conquista del reino de Nápoles.
La Orden de Montesa se convirtió en la principal fuerza
militar defensora del Trono.
Pero ya los reyes comenzaban a tomar parte activa en la elección
de los Maestres.
Ahora que entraban los Reyes Católicos en la conquista
de Granada, el nuevo Maestre de Montesa al frente sus caballeros
fue el primero en el peligro y el más valiente en la
batalla.
Cercó y tomó a Vera.
Pasó a Muxacar, cerca de Cartagena y asimismo la rindió.
Innumerables plazas fuertes sucumbieron ante el ataque de
los caballeros de Montesa .
Pero, al cabo de algún tiempo, se obtuvo la renuncia
al maestrazgo en favor del rey pidiendo al Pontífice
que incorporara la Orden de Montesa a la Corona.
Así se hizo por una bula de Sixto V expedida en Roma
siendo el 15 de marzo de 1.587, que daba por concluída
la dignidad del Maestre.
Acabó la Orden de Montesa como Caballería Militar
y desde aquel momento quedó incorporada al Estado.
Su carrera no fue muy larga, pero su actividad sí.
Se caracterizaron por su culto al honor.
Vivió dos siglos y medio para entrar en la Historia
de España.
Algunos historiadores señalan que la Orden de Montesa
fue la heredera material del Temple.
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