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El cuidado hoy:
El archipiélago de las Islas Columbretes posee una superficie
de 19 ha.
Está situado a unas 30 millas de la costa de Castellón.
Desde 1975, a raiz de la automatización del faro, fue abandonado
por los fareros y sus familias que solían vivir en él.
A partir de ese momento se intensificaron las prácticas
de tiro por parte de la aviación española.
En 1987 a consecuencia de una ley se promulagaron unos artículos
que establecían : "...la prohibibión de toda
actividad que directa o indirectamente puedaalterar los elementos
y la dinámica de los ecosistemas existentes, y en particular
de sus fauna, flora, vegetación, aguas y atmósferas".
Las competencias generales se reservaban al Estado, pero se permitía
que la Comunidad Autónoma tuviera la posibilidad de establecer
un régimen de protección para las islas.
En 1988 La Generalitat Valenciana redacta un decreto que declara
el archipiélago como Parque Natural.
Ello supone la instalación de un sertvicio de guardia permanente.
Sus funciones:
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Hay dos equipos de vigilantes de al menos 3 personas.
Su estancia en la isla es de 15 días, al cabo de los
cuáles se realiza el relevo.
La función de los vigilantes es preservar la reserva
marina tanto en pesca como en actividades subacuáticas.
Además deben regenerar la cubierta vegetal, mantenimiento
de un vivero de especies autóctonas y seguimiento de
especies nidificantes.
En invierno hay que anillar la aves.
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Más tarde la Junta de Protección del Parque consigue
que sea declarado como Reserva Marina, abarcando una superficie
de 4.400 ha y con 2 reservas integrales en su interior.
De todo ello se extraen dos funciones que son:
a.- vigilancia con dotación de personal y medios.
b.- educación y divulgación ( Centro de Información
de las Islas Columbretes - que está empolazado en el Planetario
de Castellón).
En 1994 la Generalitat Valenciana recalificó el archipiélago
como Reserva Natural, que implica más dedicación
a la conservación de un espacio en el que se fomenta más
la investigación y el cuidado que el uso que se pueda hacer
de él.
Pero las actividades relacionadas con el recreo marítimo
se encuentran en auge en todo el litoral valenciano y ello provoca
una mayor presencia de navios.
La primera dificultad que se ha topado la declaración de
Resrva Marina ha sido la regulación de las actividades
subacuáticas.
Aunque al principio la frecuencia de actividades de este tipo
no era significativa, más tarde ha ido incrementándose:
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en 1990, 114 personas y 821 embarcaciones y 1.619 personas que
desembarcaron.
en 1994, 1.500 permisos de exploración subacuática,
1.800 embarcaciones y 1.750 visitantes.
[ Datos de J. Jimenez Pérez, Las Islas Columbretes del
Parque Natural a la reserva marina.]
Así pues, el submarinismo se ve cómo se convirtió
en una actividad de gran uso en el parque.
Se hace necesario controlar las autorizaciones y establecer límites
claros.
Hoy se ha convertido en Parque Natural y se ha realizado lo que
se denomina área de Reserva Marina y actualmente la Reserva
Natural para proteger aún más el archipiélago.
Surgen ciertos conflictos entre los sectores turísticos
y los pescadores profesionales, que han visto su actividad fuertemente
mermada.
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barca
de pesca profesional |
De hecho en ciertas ocasiones, el incremento del números
de especies logrado por la protección del Parque hace que
las extracciones de pescado por parte de las embarcaciones deportivas
sean similares a las que realizan los profesionales, provocando
eso un desajuste y una irregularidad con la que hay que contar
e intentar equilibrar.
En resumidas cuentas, debemos enfocar las islas como un laboratorio
de campo privilegiado para el cuidado y conocimiento de la naturaleza..
Y deben de convertirse en un aula abierta para que las nuevas
generaciones aprendan de ellas.
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