| |
Título: “Cuaderno de la Isla”
Autor: Johan Wolfer Vilkenbordt |
Argumento:
Narración de los seis días
y las seis noches que el autor pasó, en condición
de náufrago, en una isla desierta e inhóspita del
Mediterráneo que tiene el nombre de Isla Grande, perteneciente
al archipiélago de las Islas Columbretes.
Narración:
“No sabría distinguir cuál
fue la causa directa del naufragio de la goleta Alkmaar.
Tal vez su incendio súbito, o el puro azar que nos llevó
contra aquellos arrecifes o la escasa pericia de los marineros
o tal vez la abundancia de ron
que permitía que circulara por el navio el capitán
Hyeronimus van Santvoort, natural de Scheveningen ... a quien
Díos haya escogido en la Gloria Eterna.
Por unas u otras razones, yo Johan Wolfert
Vilkenbordt, nacido en Naarden y aprendiz predilecto del maestro
pintor Jacob van Ruisdael, miembro principal del gremio de San
Lucas , en la bella ciudad de Haarlem, fui el único superviviente
de aquella tragedia.
La isla a la que el impulso de la corriente
y de las olas me condujo tiene la forma de un abrazo, de una cavidad
materna en la que encontrar calor y refugio del gran temporal
que enturbia el cielo y la superficie opaca del agua.
Pero no hay que fiarse de la invitación
de los brazos en que se abre la isla.
Si por desventura, alguna fuerza imprevista hace que sople el
viento de gregal, la bahía se transforma en un abrazo tentador
y se convierte en un lugar infernal, una trampa en la que ni el
más ingenioso de los veleros podría sobrevivir,
aunque estuviera a poco espacio de entrar en ella.
He descubierto el mar en aquella
isla inhóspita que me acogió.
El mar no es aquí el mismo que suavemente se extiende por
las playas. En ellas el mar se muestra sumiso y dócil,
y acaricia la tierra y se deja domesticar. Uno no sabe lo que
es la mar si solamente la ha observado desde la dulzura de una
playa o camuflado entre los juncos de un marjal.
La mar, la mar de verdad, no se comienza a percibir más
que agua adentro , allí en donde el azul verdoso de la
costa no se deja contaminar por otra tonalidad que no sea el azul
intenso, oscuro, casi gris que se contempla desde la cima de este
islote que parece la patria principal de todas las gaviotas. Un
azul inalcanzable ni siquiera para la paleta del más diestro
de los pintores.
No hay demostración más contundente
de poder que la oscilación de las olas cuando la violencia
del mar se decide a empujarlas cada vez con más intensidad.
No es necesario esperar un día de tempestad para comprender
el poder absoluto de la fuerza del mar. Es suficiente observarlas
en medio de la más absoluta de las calmas. Aun cuando todo
parezca que está calmado, resulta muy fácil, percibir
claramente la respiración honda de la mar, el movimiento
ágil, potente, de cada uno de sus músculos en las
profundidades.
... acostumbrado como estoy a la opacidad
gris de los colores de mi país natal, por razones del clima
tan nublado y de lluvia, la luz que el Mediterráneo lanza
sobre el lienzo trémulo de la superficie del agua, me parece
fulgor casi orgásmico.
Se inicia el día teñido de un plateado vivo sobre
el temblor suave de las olas, en el camino del sol, que cambia
a tonalidades de plomo. A plena mañana en todos los lados
el azul más intenso de los posibles. Siempre claro está
que el capricho de las nubes permita extender por todo el lienzo
capas de distinta vehemencia o bien que sea el color de la ceniza
el que predomine sobre las aguas porque se encuentre completamente
nublado.
Cuando el sol comienza su crepúsculo despuntar sobre la
superficie del mar se dibuja un camino de oro viejo que forma
como un sendero que une al observador con el astro dominante provocando
una indescriptible percepción.
Entonces el paisaje va cambiando a los amarillos, a los rosas,
con pinceladas de azul y de rojo intenso, hasta que todo es gris
durante un buen rato y a causa de la poca luz , caiga sobre la
isla el señor de los colores de la noche.
Una de las gaviotas comienza en silencio el vuelo.
Poco a poco va animando a las otras que lentamente se incorporan
al vuelo, impregnándose de las tonalidades rojizas del
crepúsculo.
Pasan y vuelven en torno a mi, imperturbables, trazando en le
aire líneas que quieren ser círculos, van y vienen
sin prisa.
Cada vez las gaviotas, unas más grises otras más
blancas, todas ellas elegantes, centenares de cuerpos grisáceos
que sin otro propósito van y vienen, van y vienen, van
y vienen.
Hoy que, dominados los temores, me he decidido a lanzarme de nuevo
al agua, a disfrutar plácidamente de un baño, he
descubierto....
que apenas unas brazadas me alejan de tierra, y la pendiente de
la isla se sumerge se encuentra sembrada de algas, de erizos negros
y punzantes y, aumenta velozmente y deja de ser visible.
En su lugar se extiende
el azul más increíble que jamás hayan contemplado
mis ojos, tan acostumbrado a causa de mi aprendizaje a toda clase
de colores.
Es este azul de una pureza intacta, un azul compacto y denso,
tan profundo como el remolino, un azul que remueve las entrañas,
que nos invita a dejarnos acoger por su caricia maternal, a vencer
el respeto y el temor que, al tiempo nos suscita su contemplación,....................observación
privilegiada del más extraordinario de los paisajes que
he conocido, un panorama que me cautiva irremediablemente, tan
uniforme, tan misterioso, tan profundo, sin límites de
manera que si la pobre capacidad de nuestros pulmones se convirtiera
en propia de dioses y no de hombres, si se obrara el prodigio
y fuera posible adentrarse más y más en el azul,
descubriríamos que más infinita seria y mas inasequible.
El azul es como la mas bella de las sirenas, a un tiempo seductora
y letal, lo azul nos succionaría sin remedio.
En tierra acariciado por el
silencio de las olas, contemplo ese azul extendiéndose
bajo el vidrio de las olas, todavía me llega a los oídos
su canto irresistible de
manera que a menudo me atrae la tentación de sumergirme,
de internarme en sus dominios inapelables.
Y no es extraño en absoluto.
La intensidad del azul de las profundidades
es la más grandiosa de las contemplaciones del infinito
que nos es permitida a los humanos.”
( Extracto, resumido y adpatado del excelente trabajo “Quadern
d’Illa”
presentado por Vicent Usó i Mezquita en la obra “Islas
Columbretes.
X Aniversario reserva Marina.
Fundació Bancaja.
Castelló). |
|