DEPENDENCIAS
DEL MONASTERIO:
1.-: TEMPLO
El Templo del convento se encuentra situado en el centro mismo
del Monasterio siguiendo una intuición de la fundadora
del Carmelo Descalzo, Santa Teresa de Jesús. Una marcada
simplicidad de estilo clasicista y una tremenda funcionalidad
caracterizan el tono de esta construcción de planta de
cruz latina.
Preside la cabecera un retablo que representa la experiencia
mística de Santa Teresa de Jesús que sintió
como un ángel le atravesaba el corazón con un dardo,
y a la cual está dedicado el Monasterio.
2.- MUSEO:
Una de las características que distinguen al Monasterio
del Desierto de las Palmas es su voluntad por conservar y dar
a conocer su rico patrimonio cultural.
En 1971 se inauguraron dos salas en las que se exponían
las obras más significativas del convento.
La acogida fue tan favorable que movió a los religiosos
a llevar a acabo un proyecto de mayor envergadura , para lo cual
se recogieron piezas repartidas por diferentes conventos carmelitanos.
3.- ARCHIVO Y BIBLIOTECA:
El Archivo y la Biblioteca son dos de los más destacados
valores culturales del Desierto de las Palmas. Entre sus fondos
guardan, a pesar de la destrucción y expolio en sucesivas
guerras, documentos y libros de gran valor histórico.
Bulas pontificias, permisos fundacionales, libros de crónicas,
cédulas reales y ordenanzas eclesiásticas, entre
otros muchos manuscritos e impresos, forman un corpus tan extenso
como completo.
La biblioteca no se queda atrás en cuanto a la cantidad
y calidad de contenidos. Entre sus estantes se hallan incunables,
semiincunables, ediciones príncipe de Santa Teresa de Jesús
y San Juan de la Cruz, y obras que se escribieron en esta misma
casa, como las vidas autógrafas del Hermano Bartolomé,
uno de los fundadores del Desierto.
En suma, un enorme fondo bibliográfico y documental que
la comunidad se esfuerza por estudiar, catalogar y conservar como
testigos que son de la relevancia histórica y cultural
del desierto de las Palmas.
4.- EL MONASTERIO ANTIGUO:
El primitivo monasterio del Desierto se encuentra en un llano
entre barrancosa unos quinientos metros del actual. Su construcción
tuvo lugar entre los años 1 97 y 1733.
El recinto tenía capacidad para albergar a veinticuatro
religiosos en sus diferentes dependencias. Se hallaban entre ellas
un peculiar claustro, una hospedería y un palacio episcopal
cuyos restos aún hoy se pueden apreciar.
En 1783 una serie de movimientos de tierra perjudicaron seriamente
la estructura del edificio, tras lo cual, los Carmelitas se vieron
obligados a abandonarlo, buscando una ubicación más
segura.
Hoy, al contemplar sus ruinas, el visitante puede disfrutar de
uno de los lugares más encantadores y poéticos del
Desierto de las Palmas. Con el Mediterráneo como fondo
estas huellas del pasado descubren una estampa de serena belleza
que invita a dejarse llevar por los sentidos.
5.- EL MONASTERIO ACTUAL:
Tras el abandono de las antiguas dependencias , se comenzó
la edificación del nuevo monasterio en los llamados “brancales
de la portería” , donde hoy se encuentra. Su construcción
tuvo lugar entre los años 1784 y 1791 siguiendo las trazas
del Hermano Joaquín del Niño Jesús, fraile
de la propia orden carmelita.
El proyecto presenta la peculiaridad de ser el primero aprobado
por la Real Academia de San Carlos de Valencia.
El monasterio, de sobria y rotunda presencia, sigue en su estructura
una intuición de Sta. Teresa de Jesús; distribuye
las distintas dependencias conventuales en torno al templo, que
ocupa su centro, tanto físico como vital.
Respaldado por el Monte Bartolo, integrado en un entorno natural
extraordinario y dominando el valle que desciende hasta Benicasim,
el Desierto se convierte en un mirador privilegiado para todo
aquel que desee hallar un ambiente de paz y de belleza.
6.- LAS ERMITAS:
La Orden Carmelita, desde sus primeros orígenes, ha conservado
una profunda huella oriental en el arraigo a la vida eremítica.
No es casualidad el hecho de que el profeta Elías , paradigma
del hombre orante y contemplativo en le Antiguo Testamento, haya
sido considerado legendariamente , precursor de la Orden , como
queda reflejado en su escudo.
El desierto, la oración y la contemplación en soledad
es el ambiente propio del carmelita, al cual retorna constantemente
y en el cual halla su orientación vital.
El Desierto de las Palmas se encuentra salpicado de ermitas que
extienden la espiritualidad mas allá de los muros del monasterio,
jalonando y dando un encanto especial al paisaje. Ocho de ellas
cumplen aún hoy con su ancestral función: acoger
a personas que desean orar y meditar en soledad durante algún
tiempo.
7.- ACTIVIDADES:
El Monasterio del Desierto de las Palmas no es sólo un
centro dedicado a la vida contemplativa y a la oración.
Si por algo se caracteriza es por su manifiesto dinamismos, por
la gran cantidad y diversidad de actividades que se desarrollan
en sus dependencias , vinculadas a la espiritualidad, la formación
y la cultura.
A lo largo del año, el Desierto es un constante ir y venir
de gentes que llegan hasta aquí desde todos los lugares,
para realizar ejercicios espirituales, encuentros, retiros , cursos,
convivencias...
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Una de sus más importantes funciones es la de albergar
la sede del noviciado interprovincial, un periodo vital en la
trayectoria de los nuevos religiosos carmelitas.
De igual modo, permanece en estrecho contacto con su entorno más
inmediato, como queda patente en la Eucaristía de cada
domingo, con gran participación por parte de los vecinos
de los alrededores.
El Desierto no sólo pretende ser un referente espiritual,
sino también cultural, y en ese sentido, se organizan eventos
como ciclos de conciertos o exposiciones temporales, que atestiguan
esa voluntad.
Nada de ello sería posible sin la comunidad que los habita.
Una comunidad que vela, día tras día, por el mantenimiento
del Monasterio y que es el verdadero motor de su patrimonio espiritual
y cultural.
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