Desde el Empalme del Valle hay que coger la carretera que se vaya a cruzar
con el río Guadalquivir.
En apenas unos kilómetros nos hallamos ante la Cerrada de Utrera.
El rio Guadalquivir en su discurrir por el Parque Natural de la s Sierras
de Cazorla, Segura y las Villas se ha visto obligado a superar diferentes
dificultades naturales.
Así ha horadado paredes cortadas llegando a formar un valle profundo
llamado Cerrada de Utrera.
Pero esa profundización ha dejado en zonas superiores y como colgados,
arroyos que le otorgan sus aguas a través de espectaculares saltos
de agua que se ven desde estar escarpadas paredes. El más esppectacular
es el Lanchar de Linarejos.
Una vez que se llega al puente sobre el río se debe realizar un
breve recorrido a pie para observar estos fenómenos.
El recorrido está muy protegido para la seguridad.
Existe una leyenda sobre este lugar que se remonta
a tiempos pasados.
"Estaba situada en la frontera entre moros y cristianos.
Se habla una vez de que desapareció la hija de un rey moro una
noche en que se casaba.
Al año siguiente le sucedió eso mismo a su hermana.
Ambas fueron encontradas muertas.
El ganado también murió.
Se dice que las ovejas murieron porque escuchaban un enorme e intenso
mugido desde las mismas entradas de la Cerrada de Utrera justo cuando
comenzaba a despuntar la luna sobre las montañas.
Entonces, los súbditos del rey moro, espantados por estos horribles
hechos le dijeron a su rey que entregara a todas sus hijas al monstruo
para así calmarlo y que se acabaran las desgracias que sobre
ellos se cebaban.
El rey, presionado, aunque entristecido, sucumbió a las demandas
y finalmente accedió.
Al año siguiente se la ofrecería al monstruo del mugido.
Estando la joven, vigilada y guardada, un pinero consiguió verla.
Se enamoró de ella y fue correspondido finalmente por la princesa
cautiva.
Pasado el año, volvió a oirse el mugido horroroso y entonces
la joven, suponiendo que acababan sus días, logró escaparse
y corrió hacia la Cerrada de Utrera, de donde provenían
los mugidos.
El pinero, con su gancho para las piñas, corría tras ella.
Súbitamente vió un monstruo con dos enorme cuernos que
se le acercaba peligrosamente. El pinero ayudándose de su gancho,
le atacó y consiguió tirarle al río, no sin caer
é mismo a las ruidosas y rápidas aguas. Ambos desaparecieron."
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| Nítidas
aguas Guadalquivir. |
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| Velocidad por desniveles. |
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| Vista de la Cerrada. |
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| Salto de Linarejos. |
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| El mugido de la
Cerrada. |
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| Entre
los peñascos,rumores. |
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| La leyenda. |
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